miércoles 8 de julio de 2009
viernes 3 de julio de 2009
¿Ya vieron Star Trek?
¿QUÉ LES PARECIÓ? En mi caso, después de Transformers 2, hasta una película de Alfonso Zayas me hubiera parecido una obra de arte. Aunque debo reconocer que la cinta triki tiene sus propios méritos.
Llama la atención que los guionistas de Star Trek sean los mismos que los de Transformers 2. Y quizá es ahí donde resalta la labor de J.J. Abrams (¡el creador de Lost!) por encima de la de Michael Bay (Pearl Harbor, Armageddon, buuuuh), aunque son proyectos distintos.
Star Trek parte de una serie de televisión de culto de los años 70. Eso le permite apelar a la nostalgia. No por nada Leonard Nimoy, el señor Spock original, tiene una emotiva participación en el largometraje. También debe ser un deleite para los fans ver en pantalla una nueva versión de la nave Enterprise.
Aunque cae en lugares comunes y la trama está un poco forzada, la nueva versión de Viaje a las Estrellas me pareció entretenida, y creo que dará pie a una muy buena zaga. Mi único consejo es que no vayan a verla con un fan de Star Wars, porque querrá sabotearla con bostezos o burlándose de las orejas picudas del señor Spock (el muy gandalla).
También planteo algunas preguntas: ¿será Terminator la película que salve el verano? ¿Harry Potter? ¿Cuándo se estrena Inglorious Bastards, de Quentin Tarantino? ¿Y Avatar? ¿Qué más viene?
jueves 2 de julio de 2009
jueves 25 de junio de 2009
Megan Fox está bien buena; Transformers 2 es un suplicio
Michael Bay, ¡lo lograste!
Transformers 2: La venganza de los caídos, es peor que su antecesora.
De nueva cuenta, los productores gastaron tanto en los robots, que no alcanzó para pagarle a un guionista respetable.
Por eso la historia es absurda, lenta e insoportable.
Y ni hablar de los chistes.
¿No les quedó claro con la primera parte que los transformers no tienen futuro como comediantes?
La trama parte del enfrentamiento entre las dos razas de transformers: autobots y decépticons:
Éstos últimos pretenden destruir el sol para obtener energía, aunque eso implique la destrucción del planeta tierra.
Los autobots, que ya son aliados del ejército gringo, tratan de impedirlo.
Las batallas entre ambos bandos me parecieron bastante tediosas.
No por meter mucha producción, vas a lograr buenos resultados.
Ni siquiera ver a Megan Fox usando un shortcito hace que Transformers 2 valga la pena.
¿Hace falta decir más?
martes 23 de junio de 2009
Tienen hasta el domingo para ir a ver las fotos de David LaChapelle
Lo que se está presentando en el Antiguo Colegio de San Ildefonso lleva por título “Delirios de la Razón”.
Es una muestra de 64 piezas visuales (casi puras fotos) que recorren el trabajo que el fotógrafo David LaChapelle ha realizado durante los últimos 14 años.
Entre los protagonistas de su obra se encuentran celebridades como Madonna, Angelina Jolie, Drew Barrymore (topless), Marilyn Manson, Uma Thurman (grrr) y Naomi Campbell (yomi).
LaChapelle, quien nació en Connecticut, en 1969, juega con estos iconos pop, re-interpreta su imagen, la saca de contexto y nos provoca un cosquilleo visual.

La exposición toca varios temas, aunque predomina la crítica a la cultura pop, a la pérdida de los valores, a la simulación y a los excesos de nuestro tiempo.
Pero no crean que es un especial sobre la vida de Paris Hilton.
No, LaChapelle recurre a estrellas de Hollywood, a modelos y a rockstars para después colocarlos en escenarios apocalípticos.
Así, en uno de los segmentos de la exposición, denominado “Destrucción y Desastre” (mi favorito), observamos a modelos profesionales manteniendo la pose mientras su entorno está en llamas o ha caído el avión en el que viajaban.
Se contraponen la belleza mediática, la que vemos en revistas y en programas de tele, con un mundo devastado, hecho jirones, mierda.

Un gran ejercicio de humor negro, de ironía culera.
Algo similar ocurre con la utilización de la figura de Yisus.
En el apartado “Jesús es mi Compañero”, el hijo de Dios recorre los barrios bajos de gringolandia, defiende a una prostituta de ser detenida por oficiales de policía y distribuye la palabra entre hip-hoperos.
Se integra al mundo pop, que tiende a banalizarlo todo.
La foto por la que dije “tengo que ir a San Ildefonso” es la que lleva por nombre “Pieta”.
En ella, una Courtney Love desconsolada sostiene el cadáver de Kurt Cobain, de la misma forma en que María lo hizo con Jesús según las representaciones del arte renacentista.
Cobain tiene orificios en las muñecas, igual que Cristo, pero también lleva en los brazos las huellas de varios jeringazos que le provocaron una sobredosis.
Frente a ellos, un niño rubio sonríe.
Perturbador. Tierno. Emocionante.

Tienen que ir a ver de qué les estoy hablando.
No sólo hay fotos, también hay esculturas hechas con cartón reciclado que simulan la chatarra de automóviles de lujo.
Además, en dos salas se proyectan videos musicales de LaChapelle y el making off de un par de sus obras.
Ahora que, si no quieren ir, también pueden hacerse un lavado de estómago.
Es igual de reconfortante.
Excepto por que en lo de LaChapelle no te meten una sonda por el trasero.
Mejor ya dejo de escribir.
lunes 15 de junio de 2009
Todo Nada, de Brenda Lozano
Brenda Lozano. Foto de http://freilax.blogspot.com/
En su debut como novelista, Brenda Lozano nos cuenta la historia de Emilia, una joven estudiante de Filosofía que mira de cerca el proceso con el que su abuelo decide suicidarse dejando de comer.
A partir de que se consuma el deceso, ella comienza a relatar lo que vivió con él, con Emilio, un gastroenterólogo reconocido mundialmente.
Un tipo gruñón, lector voraz, enemigo de la sal y los calcetines grises.
Algo así como un Dr. House, pero más ruco (si ese personaje leyera esta descripción ya me hubiera partido la trompa).
Sí, es la historia de una morra que está triste porque murió su abuelo, su cuatacho, alguien con quien compartió el nombre y varias charlas de café.
Pero eso no quiere decir que se trate de un dramón al estilo Remy (¡señor Vitalis!).
“Contar porque quien cuenta algo ha perdido algo”, se lee en algún momento de las 153 páginas que componen la pieza literaria.
Y en efecto, Emilia rememora objetos, frases y circunstancias que vivió con su abuelo, y lo hace sin cursilerías ni lirismos innecesarios, incluso con sentido del humor, con algo de ironía.
También con angustia, quizá con resentimiento.
Se hace mucho énfasis en los detalles, en cosas que pueden parecer insignificantes (los botones de un saco, un mosquito, una pluma fuente) pero que a la mera hora terminan por trascender.
También se describen situaciones por las que pasa cualquier veintiañero: las fiestas, los ligues, las rupturas y las dudas (¡ay!) sobre el futuro profesional.
Brenda Lozano logra una narración honesta. De verdad, da gusto leerla. Sus 41 capítulos se te van como agua.
Desde un inicio me dio la impresión de estar platicando con una amiga.
La autora es muy joven, apenas tiene 28 años. Es egresada de la Ibero y becaria del FONCA.
Pero más allá de cualquier credencial académica, creo que tiene mucho talento, así que valdrá la pena seguir de cerca su trabajo.
Si quieren leer Todo Nada, les cuento que fue editada por Tusquets, en febrero de este año, y que no cuesta más de 200 pesos.
El marcador queda así: Brenda Lozano 1-0 Alberto Chimal.
Pronto un nuevo versus.
lunes 8 de junio de 2009
Me decepcionó la novela Los Esclavos, de Alberto Chimal
Creo que el par de relatos que la integran no terminan de cuajar.
Te dejan insatisfecho. Por no decir malcogido.
Quizá el problema está en la forma en que está estructurada.
Tiene apartados o capítulos demasiado chirris, que apenas te dan una embarrada de los personajes y te impiden engancharte con ellos.
Puede ser que Chimal rife más con los cuentos.
Siento que en Los Esclavos nos da pequeños vistazos de la acción y de los escenarios, como si se tratara de un video clip de MTV, con imágenes que se suceden a una otra con demasiada velocidad.
Al menos a mí me quedó esa impresión.
Con todo y que la novela es muy breve, no rebasa las 150 páginas, se me hizo pesado terminarla.
Les cuento un poco de qué se trata.
Son dos historias principales:
En la primera, una productora de cine porno (Marlene) tiene sometida a una chavita de 16 años (Yuyis).
La obliga a protagonizar sus películas y andar desnuda todo el tiempo.
A veces la encadena o le mete un Dildo (con el que a Yuyis le gusta platicar).
Incluso le pide que le afloje las macizas a un judicial para que no le cierren el changarro.
Es su mascotita sexual.
En la segunda historia, que es mucho mejor, se nos cuentan los detalles sobre la relación entre Golo y Mundo.
Golo es un wey bien mamón, con varo y mucho tiempo libre, al que le gusta ligarse esclavos por internet.
En este caso se apaña a Mundo, un oficinista con esposa e hijos que para llenar cierto vacío existencial decide entregarle el cuerpo y la voluntad al ya mencionado Golo.
Tal como ocurre con Marlene y Yuyis, Golo humilla a Mundo cada vez que puede. Lo fornica, le patea la cara, lo disfraza como más le excite.
Se oye bien. Hablo de los personajes, no de la humillación.
Sin embargo, creo que Chimal pudo sacarle más jugo al tema de las relaciones de poder y al sometimiento sexual o de conciencia que podemos soportar o ejercer los humanoides.
Lo que más me gustó fueron los argumentos y los títulos de algunas de las producciones porno del personaje de Marlene. Aquí un breve listado:
Las Monjas Calientes
Locas Excitadas
Cara de Crema
La Perra de la Maestra
El Ojo del Changuito
El Macho Mágico
Y pues ya, tanto choro para decir que no me gustó la novela porque no hay suficiente sexo. Jo.
Ahora que, si se animan, aquí tienen la bibliografía:
Los Esclavos. Alberto Chimal. Editorial Almadía. 2009.
Nos vemos después de la película.